viernes, 1 de julio de 2016

Vacíos

A veces escribo porque siento un vacío en el pecho. Me lo causan muchas cosas. No se cuales son exactamente, pero es medio raro. Cuando escribo se me pasa un poco. A veces siento esas insoportables ganas de pasárselo a todos mis contactos del Facebook y que lo lean, que sepan como soy. Pero no. Se lo suelo pasar a algunos amigos. Pero ahora no se lo voy a pasar a nadie. Ya no quiero. No se por qué, pero prefiero que muera aquí, sólo. Obvio que quiero que lo lean. Pero qué se yo.

Estoy raro. Quizás sea que hoy estuve toda la tarde con una amiga y cuando me estaba viniendo ya la extrañaba. Quizás sea porque hoy empiezo las vacaciones y ya no tengo muchos motivos para levantarme temprano, y voy a perder bastante el tiempo. No porque quiera, sino porque realmente no tengo mucho que hacer. Quizás también sea porque no puedo ver a la gente que quiero ver más seguido. Quizás sea porque siento que en mi vida falta algo. Alguien. No sé.

Estoy con ganas de escribir canciones, pero no me sale nada. No me siento inspirado. Nada me inspira lo suficiente como para sacar ese lado lindo de las canciones que te hace dar ganas de tocarlas mil veces. No es porque no pueda, me ha pasado. Pero ahora mi siento sin algo. Justo ahora. Mañana seguro se me pasa. La vida no es tan dramática. Quisiera que lo fuera. Para mí. Sólo un poco más. Mas ingenuidad en el mundo no vendría mal.

Ahora no estoy inspirado. Sólo quiero escribir que no lo estoy. Tal vez sea una suerte de contradicción estar escribiendo que no tengo por qué escribir. Que no tengo un amor al que dedicarle lindas palabras. Que no tengo a alguien especial que me lleve a ese momento sagrado de escribir sin pensar y que parezca que de verdad escribo bien, aunque sólo me la crea yo. No que escribo bien. Que me guste lo que escribo. Eso solo se logra con alguien. Eso no sale sólo.

Tengo un poco de frío en las manos, pero me da igual. Tengo esa sensación de que tal vez mucha gente me quiera. Tal vez mucha gente me entienda. O me comprenda. Pero nadie piensa en mí antes de dormirse, ni despierta con mi nombre en la cabeza. No es que exija eso a la vida, no soy tan gil. Sólo quisiera sentirlo. Una vez. Saberlo. Igual, esas cosas no se saben. Cuando lo tuve, lo desperdicié. Me confundí. Lo arruiné, como siempre. Hoy estoy deprimido. Quisiera poder escribir una canción de ésto, pero no puedo. Quisiera hacer algo bien en éste momento. Pero no. Nada.

Ahora estoy pensando en prender la televisión, pero me da un poco de flojera. Sinceramente, quisiera ir dormir, pero no sé. Estoy sólo. Sólo en la computadora. Otra vez. Cuándo no. No me gusta estar sólo. Me hace pensar en lo sólo que estoy. En lo mucho que me gustaría que me abracen de vez en cuando. Fuerte. Sin que me de cuenta. De sorpresa. No es que esté tan solo. No es que nadie me quiera. No soy un pobre niño sin amigos. Tengo muchos, pero ahora mismo estoy medio raro. Da igual.

Quisiera que el peso que cubre mi corazón se volviera polvo. Que las estrellas que no veo en el cielo aparecieran frente a mi para verme soñar con ellas. Que el sol que ya no me conforta aparezca con su suave caricia con aroma a todos los días y los árboles y la lluvia. Quisiera que la gente que amo y me ama esté conmigo pensando en lo que fue de nosotros alguna vez en el pasado lejano, aunque no sirva de nada. Cómo hoy. Odio ser tan melancólico.

Capitaliza mi amor, flor de jazmín. Mis manos embarradas de peste negra como el alma del que clama éstos lamentos te toca la espalda, pálida piel que camufla un frágil corazón. Amada mía, acuéstate en mi pecho. No mires. No me mires. La cálida luz que entra por la ventana resalta tus ojos, puertas del alma más impura, loca, deshecha de llanto y quebrada de amor. No me veas. Vergüenza es lo que siento de éstas lagrimas sin gloria. Sin honor. Sin merecer. No merezco llorar en tu nombre. No merezco que me veas sufrir. Si he de morir, destino justo del que no sabe vivir, moriré, amada, sin que me oigas padecer. No he nacido para besar tus manos. No he nacido para tocar tu piel. No he nacido para vos. He nacido para no nacer.

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